Nueva derrota en casa
Recital arbitral de tarjetas que deja mermado al Nával para la próxima jornada
Navalcarnero: Raúl; Oscar (J. Olalla, 46'), Adrián (Jesús, 46'), Nacho, Toribio; Juli; Peque (Christian, 60'), Rafa, Cerrajero, Valentín; y Latorre.
Trival Valderas: Kike; Peque, Tinoco, Roberto, Michael; Miguel, Guille; Cata (Delva, 62'), Lozano (Barba, 80'), Dani; y Tony (Mateos, 52').
Árbitro: Torres Carrión. Tarjetas amarillas a Raúl, Oscar, Valentín, Adrián, Peque, Cerrajero y Juanjo Olalla; Kike, Peque, Michael, Miguel y Tony y dos a Tinoco (51'). Expulsó con roja directa a Juli (40') y a Juanjo Olalla (92').
Campo: Mariano González. 400 espectadores.
Goles: 0-1, Lozano, de penalty (23').
Nueva derrota del Nával en el Mariano González y nuevo "recital" arbitral. Independientemente de la justicia o injusticia del resultado final, el colegiado de turno -y ya son incontables- masacró a los jugadores de uno y otro equipo con numerosísimas tarjetas que, por lo que respecta al Nával, le dejan mermado de efectivos para el próximo partido, por las sanciones que conllevarán esas cartulinas. La expulsión de Juli tras recibir un codazo en la cabeza por, al parecer, insultar a su agresor se puede considerar justa pero, en realidad, esa actitud arbitral acaba favoreciendo al infractor que agrede -sólo es sancionado con amarilla- mientras que el damnificado acaba expulsado. Ya va siendo hora de que las "autoridades" futbolísticas se planteen la reforma del reglamento en cuanto a sanciones disciplinarias se refiere, para evitar este tipo de circunstancias. Tambien habría que revisar la total entrega del mando a los árbitros y asistentes que se permiten el lujo -siempre amparados por sus superiores- de faltar al respeto con sus inadmisibles maneras a jugadores y técnicos, mientras que ellos imparten "justicia" a base de tarjetazos y expulsiones cuando escuchan el más inocente comentario sobre su actuación. Valga como ejemplo una de las acciones al final de la primera parte en la que muestra cartulina amarilla a Valentín por, supuestamente, no guardar la distancia en el saque de una falta del rival, cuando el jugador que iba a botarla no había solicitado los pasos reglamentarios. Pero todo es más kafkiano aún -y más injusto- cuando también sanciona a Óscar por, sólamente, indicarle esta última circunstancia.
En cuanto al partido en sí, y si tenemos en cuenta que el Nával ya perdía cuando fue expulsado Juli, poco más se puede decir; con un jugador menos, el resultado en contra y un arbitraje desesperante, la cosa estaba muy cuesta arriba. No obstante lo siguió intentando y, para hacer honor a la verdad, llegó a disponer de más ocasiones que su rival, incluído un lanzamiento de falta de Valentín que pareció entrar en la portería de Kike, aunque Torres Carrión y su asistente estimaran que el balón no había llegado a traspasar la línea de gol. No es de extrañar que no lo vieran si, como demostrarton durante todo el choque, estaban más pendientes de los banquillos y de los comentarios de los jugadores que de las acciones meramente futbolísticas. Jesús y Latorre también tuvieron sus buenas oportunidades de, al menos, empatar el partido pero, como viene siendo habitual en el Mariano, la suerte nos está dando la espalda.